La oración compuesta (I): ejemplo de coordinación y de yuxtaposición

La oración compuesta: ejemplo de coordinación y de yuxtaposición

Analizar una oración compuesta no consiste en reconocer el nexo, sino en aplicar pruebas. Las dos oraciones siguientes comparten estructura —dos verbos, dos oraciones al mismo nivel— y sin embargo se clasifican de forma distinta, porque una lleva conjunción y la otra no. Van analizadas mediante diagramas de cajas, con las palabras arriba y los niveles descendiendo hasta la etiqueta final.

1. Coordinación copulativa

Nos gustan a los dos las películas clásicas y aborrecemos los telefilmes modernos.

  • 2 núcleos verbales
  • nexo y
  • coordinación copulativa
Análisis sintáctico por cajas de la oración «Nos gustan a los dos las películas clásicas y aborrecemos los telefilmes modernos»: coordinación copulativa

Toca el diagrama para ampliarlo. En pantallas estrechas, deslízalo hacia los lados.

Cómo se reconoce

Los núcleos son gustan y aborrecemos. Entre ambos hay una conjunción, y, que une dos oraciones sin que ninguna dependa de la otra: se pueden invertir sin que la frase deje de tener sentido. Eso es coordinación, y al ser y el nexo, copulativa.

El error que más se comete

Dar por sujeto a nos. No lo es. Gustar es un verbo de afección: quien siente la emoción va como complemento indirecto y el sujeto es lo que la provoca. El sujeto de gustan son las películas clásicas, en plural, concordando con el verbo.

En el segundo miembro ocurre lo contrario. Aborrecer es transitivo normal: el sujeto tácito es nosotros y los telefilmes modernos es complemento directo. Dicho de otro modo, el mismo referente es complemento indirecto en la primera oración y sujeto en la segunda.

La prueba. Cambia el número del sintagma y mira qué le pasa al verbo. Nos gusta la película clásica: el verbo pasa a singular. Si nos fuera el sujeto, el verbo no se habría movido. La concordancia decide, no el orden de las palabras.

Hay una segunda comprobación, útil cuando el sintagma es largo y cuesta ver de qué depende el verbo. Sustitúyelo por un pronombre o por un grupo neutro: nos gustan esas cosas, nos gustan unas cosas, nos gustan algunas cosas. La oración sigue funcionando y el verbo permanece en plural, porque el sustituto ocupa la casilla del sujeto y concuerda con él.

Y al pasar el sustituto al singular el verbo lo sigue: nos gusta esa cosa o nos gusta eso, nos gusta una cosa, nos gusta alguna cosa o nos gusta algo. Los neutros eso y algo son los sustitutos más limpios, porque no arrastran género ni determinante: si el verbo se mueve con ellos, es que ocupan la casilla del sujeto.

Ese movimiento del verbo es la prueba. Con nos no ocurre nada parecido: no admite plural ni singular que arrastre al verbo, ni se deja sustituir por eso ni por algo, porque no es el sujeto sino el complemento indirecto.

La estructura argumental de los dos verbos

Cada verbo trae de fábrica un esquema: cuántos participantes exige y con qué función entra cada uno. Saberlo evita casi todos los errores de análisis, porque la función la reparte el verbo, no el orden de las palabras.

algo (S) gusta a alguien (CI)

Lo que gusta es el sujeto; quien lo disfruta es el complemento indirecto.

alguien (S) aborrece algo (CD)

alguien (S) aborrece a alguien (CD)

La segunda variante aparece cuando el objeto es de persona: entonces el complemento directo lleva la preposición a, que actúa como marca funcional de CD.

Puestos los dos esquemas uno debajo de otro se entiende por qué el mismo referente cambia de función al pasar de una oración a otra. En gustar, nosotros entra por la casilla del complemento indirecto; en aborrecer, por la del sujeto. No es una irregularidad de esta frase: es lo que cada verbo pide.

Un detalle: el complemento indirecto duplicado

Nos y a los dos remiten al mismo referente y los dos son complemento indirecto. No es redundancia ni error: en español el complemento indirecto se duplica de forma habitual (Las lentejas le gustan a su padre), y la duplicación se vuelve obligatoria cuando la oración comienza por el sintagma preposicional que desempeña la función de complemento indirecto (A su padre le gustan las lentejas). En el diagrama aparecen las dos cajas con la misma función.

Lo que no se ve a simple vista

Los dos sintagmas nominales de la oración están construidos igual —determinante, núcleo y adjetivo— y sin embargo uno es sujeto y el otro complemento directo. Puestos uno junto al otro en el diagrama, se aprecia que la función no la decide la forma del sintagma, sino su relación con el verbo.

2. Yuxtaposición

El presidente ha faltado a su palabra; estoy muy decepcionada.

  • 2 núcleos verbales
  • sin nexo
  • yuxtaposición
Análisis sintáctico por cajas de la oración «El presidente ha faltado a su palabra; estoy muy decepcionada»: yuxtaposición

Toca el diagrama para ampliarlo. En pantallas estrechas, deslízalo hacia los lados.

Cómo se reconoce

Los núcleos son ha faltado y estoy. No hay conjunción entre ellos: lo que los une es un signo de puntuación, el punto y coma. Cuando dos oraciones se enlazan sin nexo y con coma, punto y coma o dos puntos, hay yuxtaposición.

Fíjate en que ha faltado ocupa una sola casilla aunque sean dos palabras. Es una forma compuesta, no dos verbos, y por eso cuenta como un núcleo. Lo mismo vale para las perífrasis y para los verbos pronominales.

Relación semántica y relación sintáctica no son lo mismo. Aquí se entiende una causa: estoy decepcionada porque ha faltado a su palabra. Pero esa relación la pone el lector, no la gramática. Sintácticamente, las dos oraciones están al mismo nivel, sin nexo que las subordine, y por eso el análisis es yuxtaposición y no subordinación causal.

El complemento de régimen

A su palabra no es un circunstancial. Faltar selecciona la preposición a y no admite alternancia: se falta a la palabra, a una cita, al respeto, pero no de ni con. Ese es el criterio para distinguir régimen de circunstancial: si la preposición se puede cambiar sin que la oración se rompa, no hay régimen.

La estructura argumental de los dos verbos

Hay que tener en cuenta que la estructura argumental de los verbos es flexible, porque depende del contexto en el que se use el verbo. Por ejemplo, faltar solo tiene un argumento, el sujeto, cuando significa que alguien está ausente (Falta tu amigo) o que algo escasea (Faltan víveres). Sin embargo, en la oración propuesta necesita otro argumento, el complemento de régimen verbal, porque en esta ocasión el significado es otro: alguien no cumple con lo que debe.

alguien (S) falta a algo (CRV)

La preposición viene en este uso del verbo faltar con el verbo, no se elige. Por eso el complemento es de régimen y no circunstancial.

alguien (S) está así (ATR)

Esquema atributivo: el verbo no aporta significado propio, solo enlaza el sujeto con lo que se dice de él.

El predicado nominal

En el segundo miembro, estar funciona como cópula y muy decepcionada es su atributo. Conviene entender por qué se analiza así: en las oraciones copulativas es el atributo el que realmente predica del sujeto, no el verbo. La cópula está vacía léxicamente, es un simple enlace. Lo que se dice de quien habla no es que esté, sino que está decepcionada.

De ahí salen las dos pruebas. El atributo admite la sustitución por el pronombre personal átono neutro lo, invariable, que recoge su contenido entero: lo estoy. Y admite también la sustitución por así: estoy así. Ningún complemento del predicado verbal se comporta de esa manera, y por eso el predicado se etiqueta como nominal y no como verbal.

No confundas los dos usos de «copulativo». El término designa dos cosas que no tienen relación entre sí. Por una parte, un tipo de oraciones coordinadas: las que se enlazan mediante nexos como y, e, ni, que es lo que ocurre en el primer análisis de esta página. Por otra, la oración cuyo verbo está vacío léxicamente, de modo completo o parcial, y que contiene siempre un atributo, el constituyente que predica del sujeto y que se sustituye por lo, y a veces por así, sobre todo si el atributo es un sintagma adjetival. Eso es lo que ocurre aquí. La primera acepción clasifica una forma de unir oraciones; la segunda, una clase de predicado.
Un detalle que conviene señalar. El sujeto de la segunda oración no aparece, pero la -a final de decepcionada informa de que es femenino singular. Sin esa terminación, el sujeto sería irrecuperable. El sujeto elidido o tácito no es una ausencia: es algo que la morfología del verbo y del atributo siguen marcando.

Las dos, una al lado de la otra

Comparadas, se ve que la diferencia entre coordinación y yuxtaposición no está en la relación de sentido, sino en un solo dato formal: si hay conjunción o no. En la primera, la y ocupa su propia casilla como nexo, hermana de las dos oraciones. En la segunda no hay ninguna casilla entre ellas, porque no hay nada que analizar: el punto y coma no es una palabra.

Es también la razón de que un análisis no pueda hacerse leyendo el significado. Las dos oraciones de la primera están simplemente sumadas; las de la segunda expresan una causa. Y sin embargo la que se parece a una causal es la que no tiene nexo, y por tanto la que no puede analizarse como subordinada.

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